26 abr 2015

Your song

He vuelto a escuchar aquella canción que tanto te gustaba. No me mires con esa cara, porque sabes de sobra de cuál te estoy hablando. La canción de los veranos cortos cargados de noches largas. Y de las noches cortas para no pasar frío bajo la manta.

¿Sabes qué es lo que más me gustaba? Que no podías parar quieta, era imposible. Supongo que todos tenemos algo que nos crea adicción. Para algunos es un café y para otros es una canción. Quizás una droga o un omeprazol. A fin, de cuentas todas los vicios tienen algo en común: hacernos felices por un instante.

Y a ti aquellos cuatro acordes te hacían sonreír como nada. Silbabas, cantabas o incluso gritabas. De hecho, el vecino del quinto sigue bajando el volumen de la radio cada vez que vuelve a sonar esa maravillosa canción. Nunca llegué a contar las veces que la pusimos, porque verte era más divertido que cualquier ecuación matemática. Lo que más me gustaba era ver cómo movías tu pie derecho. Podías estar dormida, pero ese pie nunca dejaba de moverse si sonaban esas notas. Adelante y hacia atrás, al son de la felicidad.

Hoy he vuelto a escuchar aquella canción que tanto te gustaba y he vuelto a sonreír. Y solo espero que encuentres otra canción que te haga mover el pie derecho de aquella forma.


"Si eso de ser feliz es demasiado, ojalá viva al menos el presente con salud y sin carencias. Porque nadie sabe con qué soñaremos mañana" - Haruki Murakami 

31 dic 2014

La trama y el desenlace

Se abre el día de los balances, las cuentas y las miradas atrás. Ya hemos tenido tiempo para elegir a los personajes del año, entregar premios insulsos e incluso para distinguir a la palabra más popular de los últimos 365 días (un "selfi". Sí, un "selfi")

Pero sobre todo, lo que nos encanta hacer el 31 de diciembre es afirmar que este ha sido el mejor año de nuestras vidas. Sí, amigas y amigos, bienvenidos al día de la memoria de pez y el olvido. Como si todo lo malo se disipase por comer doce uvas y brindar con champán.

Yo no sé si este ha sido el mejor año de mi vida, pero lo que tengo muy claro es que ha sido un año para crecer y para aprender que lo importante es vivir el día a día. Para quedarme con la trama y no con el desenlace. Porque ese, tanto en lo personal como en lo profesional, siempre se nos escapa.

Por eso, yo a 2015 solo le pido seguir aprendiendo. Por ejemplo, a aprender a vivir sin esperar que algo pase. Porque las cosas y las personas suelen llegar cuando tienen que hacerlo.




Feliz año. Sobre todo para aquellos que vienen por aquí a gritar que no somos tontos, aunque algunos nos lo quieran hacer creer.

15 nov 2014

Ecuaciones de tercer grado

Tendrían diez años. Desayunaban legañas, comían ilusiones (mezcladas con tierra en el recreo) y solo se ponían la bufanda para darle un beso a sus padres. Estaban hartos de la lluvia, pero cuando hacía frío rezaban para que llegaran las nubes y nevara de una vez por todas. Al final nunca vieron la nieve, quizás porque su profesor de matemáticas siempre bajaba las persianas. Así nadie se despistaba. Él, el primero.

- ¿Qué es eso? – le dijeron los niños cuando vieron una mesa dibujada en la pizarra

- Una mesa, con muchas patas – respondió con su mejor sonrisa

- ¿Y eso que tiene que ver con el mínimo común múltiple? – preguntó el listillo de la clase

- Nada, pero es que hoy me apetece hablaros de otra cosa. De algo más importante, de la ecuación de vuestras vidas.

Un murmullo recorrió toda la clase. Sabían que era un tipo raro, pero nunca se esperaban algo así.

- Veréis niños. La vida es como una mesa con muchas patas. Vosotros no lo sentís, porque todavía estáis encima de la de vuestros padres, pero algún día tendréis que aprender a mantener el equilibrio. Cada pata de la mesa representa una cosa. El trabajo, la familia, el amor, los amigos.....¿y sabéis cuál es el problema? Que siempre alguna de las patas va a fallar, es casi imposible que todas estén en perfecto estado. Y podréis apoyaros un tiempo en las demás, pero solo vosotros podréis calzar la mesa para que todo vuelva a su sitio. La vida es así, una mesa difícil de mantener en pie.

- ¿Y usted no cree que la vida sería más fácil si todas las patas van bien?– protestaron algunos

- Sí, pero nunca más divertida.


Los niños se quedaron con la boca abierta y no entendieron nada. Ahora, por fin comienzan a comprenderlo. Porque quizás ha llegado la hora de empezar a buscar su propio equilibrio.


“El mundo es un pañuelo en el que hay que intentar no comerse los mocos”

25 oct 2014

Bochorno existencial

"Tranquila mamá, todo irá bien". Luego colgaba, y pensaba que había pasado mucho tiempo, quizás demasiado. Esa puerta oxidada, hinchada por el calor y el insomnio del verano, estaba abierta de par en par. Y por fin había aceptado esa copia de las llaves que intentaban descifrar un futuro incerto. Octubre era verano, más que nunca. Lo decían los achaques de su abuela, los mapas del tiempo y esa manta que le miraba con resignación desde el armario.

Los viernes llegaban cargados de resaca emocional, quizás porque se pasaban al sol. Entonces, se refugiaba colgando la ropa, como si disimular los defectos fuese algo tan sencillo como hacer la colada. A veces lo conseguía, no te lo voy a negar. El problema es que los quitamanchas suelen salir caros y, aunque lo intentes, el mundo sigue girando a pocas revoluciones por minuto.

Se acercaba una puesta de sol extraña, bonita, pero donde lo que le llamaban la atención eran unos estúpidos sudores fríos. Hasta que unos gritos lo sacaron de su mundo. Allí estaban ellos, veinte chavales corriendo detrás de un viernes disfrazado de balón de fútbol. Saltando y disfrutando, viviendo el hoy y sin pensar en el mañana. Ni deberes, ni verduras, ni castigos sin recreo. Simplemente tocaba disfrutar.

Entonces él lo entendió todo. Se observó de cerca y su colada seguía llena de manchas, pero ya no lo importaban. Sonrió y se dio cuenta de que quizás ahora tocaba vivir más y pensar menos.


“De ahora en adelante dejará de tener esperanza en nada y vivirá en exclusiva para hoy mismo, para este momento, este instante fugaz, el que ahora está aquí y ya no está, el momento que se ha ido para siempre” - Paul Auster

3 oct 2014

Filtros de despedida

Después de cinco patios sin luces, por fin he llegado al exterior. Madrid está rara. Supongo que depende del filtro de los ojos, y hoy ha tocado uno muy húmedo y con sabor a sal. En realidad, todo se basa en eso, porque las cinco de la mañana no son lo mismo si me despiertan o me las trasnocho para abrazarme a ellas. Sin embargo, tu maldito reloj seguro que sigue marcando la misma hora.

Hay una luz que se refleja en la ventana que no me deja dormir. Otra parpadea para llamar mi atención. Hay muchas más, algunas más bonitas que otras, pero todas se hacen la misma pregunta estúpida: ¿hacia dónde vas a huir? Y será cosa del insomnio, pero cierro los ojos y solo escucho las olas del mar.

¿Sabes? Podría quedarme así horas y horas. Porque describir lo de fuera es muy fácil, y mirarse por dentro es mucho más complicado. Me levanto y arranco la última hoja del calendario de los sueños. Entonces, aparecen ellos, con su destino escrito a fuego en la piel. Porque a fin de cuentas octubre huele tanto verano, como noviembre a vacío existencial.


"La vida no es como las has visto en el cine. La vida es más difícil" - Cinema Paradiso

7 sept 2014

Declaración de (no) intenciones

Verás. No sabes donde te estás metiendo. Puedo escuchar una canción en bucle durante una semana entera. Los domingos me vuelvo un gilipollas, y si pierde el Celta mejor que ni te acerques a saludar. Suelo acabar los libros aunque no me gusten. Pero nunca seré capaz de terminar 'El Castillo' de Kakfa.

Compro por impulso y me suelo olvidar de lo importante. Además, nunca sé elegir cuál es la cola correcta en el supermercado. Odio esperar. Y las palabra “tiempo” y “temporada”, porque nunca entendí que era eso de los métodos de medición tradicionales.

Dibujo peor que un niño de cinco años y a menudo se me van las cosas de las manos. Me quedo con lo extraño porque creo que lo fácil nunca será lo más adecuado. Duermo mal porque casi nunca me entiendo. Y no tengo ni idea de donde voy a ir, pero tengo muy claro que no voy a volver.

Aún así, ¿sigues sin entenderlo?


Hola septiembre. Tarde y mal, como siempre. Pero sigues siendo un epílogo perfecto lleno de razones para sobrevivir al invierno.

21 ago 2014

Cuarto menguante

Eran fiestas. O eso decían. La calle se llenaba de banderas y música insulsa. Pero también de risas y de vida. Porque no hay mayor patria que la que cada uno lleva en su interior. Y la noche la presidía ella, más grande que nunca, pero tan previsible y mentirosa como siempre.

-       ¿La has visto no? Está preciosa.
-       Si tú lo dices…
-       No lo digo yo. Lo dicen los expertos astrónomos de todo el mundo. Y mira cómo la gente se queda embobada viéndola. Se ha hecho aún más famosa.
-       Me alegro por ella. Pero hoy no me gusta nada.
-       ¡Mira que eres raro, niño! Siempre igual. ¿Qué tiene de malo?
-       Porque todos la admiran, de diferente manera, pero a fin de cuentas no tiene nada de especial para mí.
-       ¿Qué es para ti algo especial?
-       Especial es esa versión de una canción que te cantan al oído, o la comida de casa después de meses sin pisarla o esa mirada que significa todo mientras no te dicen nada. ¿No te parecen mejores?
-       ¿Y qué cojones tiene que ver eso con la luna?
-       Que ella especial para todos, pero única para nadie.


Es que, a fin de cuentas, todo en esta vida acaba perdiendo su esencia. Menos tú.