6 oct 2012

Standby


Creo que todo está demasiado calmado últimamente, en todos los sentidos. Es como si todo fuera tan sencillo, como si todo encajara con facilidad. Supongo que nunca seré capaz de acostumbrarme a ello, o porque en la cuerda floja suelo funcionar mejor.

Pero esta vez la calma es tensa, para lo que se nos viene encima en todos los sentidos. Porque ya llegarán las prisas, los apretones, el mono, el tiempo de perderlo y todas esas cosas funcionales a las que en un primer momento no le damos importancia.

Y aunque parezca increíble, tengo ganas de ello. De que el tren arranque de una vez, de que después de cuatro carreras llegue el momento de romper a sudar, de romper a reír o de romper a llorar. Porque tengo ganas de cuerda floja, como si fuera mono de música o de ti. Y el estado de espera pronto llegará a su fin. Y mientras sólo queda disfrutar, de lo de ahora, de lo después y de lo antes. O de lo haga falta

Feliz fin de semana para todos

10 sept 2012

Sobreexposición


Cuando tenemos 8 años podemos realizar las cosas más extrañas del mundo, pero aunque pensemos que no, estamos creando nuestra personalidad paso a paso. G, por ejemplo se dedicaba a dar conciertos en su casa en una batería improvisada. Y además le gustaba mandar invitaciones porque sino la cosa no tenía tanta gracia.

Supongo que sería una de esas cosas inexplicables de G, al que le gusta esconderse en casi todas las situaciones excepto en aquellas donde más expuesto al público está. Se trata de algo así como su número de serie, el que lleva cualquier instrumento manufacturado por el paso del tiempo.

Y en esas G ha forjado su personalidad. Y esta semana, donde va a volver a sentir esa maravillosa sensación de estar expuesto, pero al mismo tiempo de saber que puede cambiar el estado de ánimo de esos a los que está expuesto, no le pasan las horas para que llegue.

8 sept 2012

Valientes


A veces escondemos demasiado las cosas y cuando las sacamos a la luz todo parece demasiado importante. A todos nos gusta refugiarnos en nosotros mismos, como las tortugas. Aunque ellas, aunque parezca mentira, no siempre están dentro de su caparazón

Y es duro pensarlo, porque son frágiles, su escondite es frágil. Pero sin embargo ellas se muestran muy seguras, o así lo tienen asumido. Y sus depredadores también se lo creen, o no se lo creen, pero dudan al verlas tan seguras de sí mismo.

Al final, aunque parezca que la ignorancia nos vuelve vulnerables, muchas veces nos convierte en valientes y eso es de todo menos malo.

3 sept 2012

Taras


A veces pagaría por dormir bien e incluso por pensar menos. Pero entonces supongo que no sería yo. Todos, y cuando digo todos me refiero a todos los habitantes de la faz de la tierra, nacemos con una tara encima. Como un juguete defectuoso.

Sí, ese que a todos le funciona bien, menos a nosotros, y se nos enquista. Y cuando las cosas se enquistan se complican demasiado. Y se enredan, y se vuelven a enredar, como en una cadea de ADN difícil de descifrar.

Supongo que todos debemos aprender a vivir con ello, o a mitigarlo mediante otros extremos. Dicen que la ciencia tranquiliza, y que al arte se le deja el campo del desasosiego y la inquietud. Y es así, porque como nosotros también tiene una tara de serie para superar. Y septiembre puede ser un buen mes para superar la mía.

11 ago 2012

Cajón de-sastre


Hoy, me puse a ordenar las partituras que tenía tiradas por casa. Me gusta ordenar las cosas: la ropa, los textos, las baquetas, los calcetines…todo en general. No porque sea demasiado cuadriculado, sino porque creo que ordenando las cosas llegará un momento en que consiga poner en orden otras cosas importantes, como mi insomnio o mis ideas en ciertos momentos.

Lo que pasa es que al ordenar cosas siempre tengo la sensación de que hay algo que se escapa de mi control. Quizás las categorías nunca sean las correctas pero al final siempre existe una partitura que no se puede considerar ni buena ni mala, un texto que no se sabe sí es mío o de un libro o un calcetín siempre se queda sin su pareja.

La materia tiende al caos y eso es algo que no se puede refutar, sin embargo para poner orden siempre existe una especie de cajón de sastre, o desastre, para incluír todas aquellas cosas difíciles de clasificar. El problema es que ese cajón de-sastre sirve para incluir algún que otro calcetín, pero no momentos de nuestra vida. Si existiese para ello, creo que todo sería más fácil. Más fácil, que no menos divertido.

3 jul 2012

Deshielo


En el colegio deberían enseñarnos cosas más interesantes que el mínimo común múltiplo o el máximo común divisor. ¿De qué sirve eso? Siempre he pensado que sería más interesante que nos cuenten otras cosas, como que la vida no es una jodida película donde todo sale perfecto, que los guionistas existen en la ficción pero en la realidad el guión a veces se pasa de puntos de giro.

En cambio que otras historias, esas que sufriríamos si hubiésemos vivido en otra época si que lo son. Sí claro, las de la Guerra Civil, las de la Revolución Francesa, las de la 2ª Guerra Mundial o las de la caída del Muro de Berlín.  Igual cualquier historia en esa época hubiese sido más romántica. Y es que a veces confundo lo bonito con lo más triste, por ser a veces lo más valiente.

El todo no es igual a la suma de las partes. El todo es el conjunto de emociones que produce la suma más la propia ecuación. Y para mí el todo siempre será esa suma de tonterías que hacen que me emocione, como las frases bien escritas en un libro o los actos valientes y heroicos. Y por supuesto, el soñar despierto con películas personales o imaginarse algo que no existe.

Y todas esas cosas también son parte del todo, aunque algunas hayan pasado de ser realidades paralelas a ser realidad. Pero ese todo, sigue siendo mucho más que la suma de las partes y a mí me sigue apeteciendo conocer hasta el último detalle.

Y ahora, creo que toca volver a ser valientes

25 jun 2012

Medidas



Dicen que las cosas que aprendes de pequeño no se te olvidan nunca. En primaria, nos enseñan las unidades de medición: el metro, el litro, el centímetro, el decímetro cúbico y todas las conversiones que a los físicos se le pudieran ocurrir. Pero a mí, lo único que se me quedó grabado es que el metro se guarda en un lugar, como en un museo, y que ese museo está en París.

Y a mí a mis 12 años eso me parecía una utopía, pero en el fondo no se trata de otro intento inútil del ser humano de cuantificar las cosas y de dejar recogida esa cuantificación. Queremos medirlo todo, desde lo más lógico hasta lo más inútil y a veces en ese afán por querer tenerlo todo controlado no nos damos cuenta de que las cosas fluyen de otra manera.

Una temporada, no es algo que se pueda cuantificar por alguien que espera, y tampoco lo es para alguien que lo tiene todo. Por lo tanto, las cosas como todo son relativas. Y más cuando desde hace un tiempo todas las unidades de medida han dejado de tener demasiado sentido.